Bienestar íntimo: cuando también podemos hablar de lo incómodo

Hay temas que siguen rodeados de silencio, incluso entre mujeres. No porque no existan, sino porque aprendimos a llevarlos en voz baja. El bienestar íntimo es uno de ellos: se menciona, se insinúa, pero rara vez se explora desde la experiencia real, con sus matices, sus incomodidades y sus contradicciones.

Hablar de bienestar íntimo no es solo hablar de placer. Es hablar de cuidado, de vínculo, de dar y recibir. Y también —aunque cueste admitirlo— de aquello que hacemos sin que necesariamente nos resulte cómodo, pero que forma parte de la intimidad compartida.

Desde Yuriyana Club, abrir este espacio ha significado atrevernos a poner palabras donde antes había silencios. No para imponer una forma de vivir la sexualidad, sino para reconocer que muchas compartimos preguntas parecidas, sensaciones parecidas, incomodidades parecidas.

Ursula Pfeiffer lo plantea con honestidad: durante mucho tiempo, la conversación sobre sexualidad femenina ha estado atravesada por referentes que no nos representan. Imágenes, relatos y expectativas que poco tienen que ver con cómo vivimos realmente la intimidad. Y cuando eso ocurre, lo que debería ser conexión se convierte, muchas veces, en exigencia.

El placer no siempre es simétrico

Hay algo que rara vez se dice en voz alta: no todo en la intimidad es cómodo, y eso no nos hace menos abiertas, menos generosas ni menos deseantes. Hay prácticas que, para muchas mujeres, se viven más desde el dar que desde el disfrutar. Y reconocerlo no quita valor al vínculo; al contrario, lo vuelve más honesto.

Ursula nos invita a observar esto sin culpa: entender que el bienestar íntimo también implica preguntarnos cómo nos sentimos nosotras en esos intercambios, no solo si la otra persona está satisfecha. Porque cuando el foco está siempre afuera, el cuerpo empieza a tensarse, a cansarse, a callar.

Irma Alarcón lo dice desde la experiencia compartida entre amigas: hay cosas que al inicio pueden parecernos difíciles, incluso incómodas, y que con el tiempo se naturalizan. Pero naturalizar no siempre significa disfrutar. A veces solo significa adaptarse.

Y ahí aparece una pregunta importante: ¿qué pasaría si pudiéramos hablar de eso sin vergüenza?

Nombrar la incomodidad también es autocuidado

El bienestar íntimo no se construye ignorando el cuerpo, sino escuchándolo. Y escuchar implica aceptar que hay sensaciones que no encajan con el ideal que nos vendieron. Sensaciones que no se ven en la pornografía, que no aparecen en las bromas, que no suelen tener espacio en la conversación pública.

Desde Yuriyana Club, esta iniciativa busca precisamente abrir ese espacio: uno donde podamos decir “esto no me resulta cómodo” sin sentir que estamos fallando. Donde podamos explorar alternativas, apoyos, herramientas, sin dramatismo y sin imposiciones.

No se trata de cambiar quiénes somos, ni de cumplir expectativas ajenas. Se trata de cuidarnos también en la intimidad.

Intimidad como diálogo, no como desempeño

Hay una diferencia profunda entre vivir la sexualidad como diálogo y vivirla como desempeño. En el desempeño, hay presión: hacerlo bien, hacerlo suficiente, hacerlo como “debería”. En el diálogo, hay escucha: del otro y de una misma.

Irma nos recuerda algo simple pero poderoso: muchas de estas conversaciones solo ocurren cuando existe confianza. Y aun así, incluso entre amigas cercanas, hay temas que se quedan guardados. No porque no importen, sino porque no sabemos muy bien cómo nombrarlos.

Por eso, hablar de bienestar íntimo no es solo hablar de placer. Es hablar de lenguaje, de permiso, de comunidad. De saber que no estamos solas en lo que sentimos.

Un espacio para hablar sin juicio

Esta iniciativa no gira en torno a soluciones mágicas.
Se trata de ofrecer algo más honesto: un espacio donde el cuerpo no sea un problema a corregir ni un misterio que otros expliquen, sino un territorio propio, vivo y digno de atención.

Un espacio donde podamos explorar —solas o en pareja— sin agresividad, sin caricaturas y sin esa sensación de estar “haciendo algo mal”.

El bienestar íntimo también es poder decir: esto sí, esto no, esto así, esto todavía no. Y saber que todas esas respuestas son válidas.

Seguir conversando

Abrir esta conversación no significa tener todas las respuestas. Significa algo más importante: estar dispuestas a seguir preguntando. A seguir escuchándonos. A seguir creciendo juntas.

Porque el bienestar íntimo no es un destino. Es un proceso. Y como todo proceso humano, se vive mejor cuando no se vive en silencio.

Te invitamos a ver el video complemento “Bienestar Íntimo”, donde nuestras cofundadoras Ursula Pfeiffer e Irma Alarcón profundizan en esta conversación: https://youtu.be/VFgRIL_KMAE

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Shopping Cart
Scroll to Top